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Primigenios.com - Home - Giants Rats
 

... Pero ya ha pasado todo: Exham Priory ha volado por los aires, se han llevado de mi lado a mi viejo gato negro, me han encerrado en esta enrejada habitación de Hanwell, y espantosos rumores circulan acerca de mi heredad y de lo que me acaeció en ella. Thornton está en la habitación de al lado, pero no me dejan hablar con él. Tratan, asimismo, de que no lleguen al dominio público la mayoría de las cosas que se saben sobre el priorato. Siempre que hablo del pobre Norrys me acusan de haber cometido algo horrible, pero deberían saber que no lo hice yo. Deberían saber que fueron las ratas, las escurridizas e insaciables ratas con su continuo ajetreo que no me deja conciliar el sueño, las endiabladas ratas que corretean tras los acolchados muros de la habitación en que ahora me encuentro y me reclaman para que las siga en pos de horrores que no pueden compararse con los hasta ahora conocidos, las ratas que ellos no pueden oír, las ratas, las ratas de las paredes.

"Las ratas de las paredes", H.P.Lovecraft.


Illustration © Thomas Garrett. ©1996 Chaosium Inc

Manufacturer: Games Workshop. Citadel 1982.
Serie: -
Original name: Giants Rats.
Painted: May 2009. Scale: 25 mm.
Sculptor: -


 


©2004 Chaosium Inc.
Más allá de las sombras

Perdida ya la noción del tiempo, proseguíamos nuestro descenso en aquella cueva interminable. Las paredes rezumaban un líquido verduzco que desprendía un olor penetrante y dulzón, un líquido fosforescente que parecía dotar de vida los recodos fantasmagóricos de aquella maldita gruta.

Las linternas dibujaban haces de luz que la penumbra se tragaba a escasos pasos delante nuestro y los juegos de sombras producían efectos en los extraños rostros grabados en las paredes, que observaban atentos y vigilantes nuestros pasos.

Silencio, siempre silencio acompañando a nuestras respiraciones…

Algo sonó de repente, una especie de eco que se iba aproximando a nuestra posición; el sonido de algo que crecía en número y que, de pronto, llenó de puntos rojos la gruta: ojos hambrientos.

Estaban por todas partes! Subían por las paredes, se pisaban unas a otras en su frenética carrera hacia nosotros, con aquel pelaje oscuro y ponzoñoso infectando el ambiente. Eran ratas del tamaño de un gato, salidas de alguna pesadilla primigenia.


Dimitri.

Illustration © Bob Stevlic.
©2004 Chaosium Inc.