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Primigenios.com - Home - Nyarlathotep
"Nyarlathotep, horror of infinite shapes and dread soul and messenger of the Other Gods".
- H.P.Lovecraft, The Dream-Quest of Unknown Kadath.

"Nyarlathotep appears in full Black Pharaoh aspect, cruel and glittering, full-voiced and magnificently evil".
- Larry DiTillio and Lynn Willis, Masks of Nyarlathotep.

"She had spoken also of the Black Man, of her oath, and of her new secret name..."
- H.P.Lovecraft, The Dreams in the Witch House.

"Nyarlathotep, the mad faceless god, howls blindly in the darkness to the piping of two amorphous idiot flute-players".
- H.P.Lovecraft, The Rats in the Walls.

"Una alta y esbelta figura con el joven rostro de uno de los antiguos faraones, que vestía una túnica de vivos colores y estaba coronada por una diadema que parecía brillar con luz propia… la fascinación de un dios oscuro o un ángel caído, en cuyos ojos se escondía el lánguido destello de un humor caprichoso".
En busca de la ciudad del sol poniente, por H.P.Lovecraft.


Illustration © Tom Sullivan.
©1988 Chaosium Inc.

Manufacturer: Grenadier.
Serie: Call of Cthulhu.
Original name: Nyarlathotep. Ref. 214. [Mirliton NM001]
Painted: December 2007. Scale: 25 mm.
Sculptor: John Dennett

 
 
 
 
©2004 Chaosium Inc.
Más allá de las sombras

Ascendíamos el curso del río Deben, serpenteando entre vegetación y pedruscos; los habitantes nos habían indicado cómo llegar a un lugar llamado “Sutton Hoo”. No solían acercarse mucho por la zona, si bien algún pastor de ovejas aseguraba que hasta allí moraban las brujas para celebrar ritos paganos relacionados con el diablo.

Ahora que ya estábamos muy cerca, podían escucharse cánticos y ver la luz que desprendían varias hogueras… Asomamos las cabezas entre los matorrales y vimos varias siluetas danzando alrededor de los fuegos: debía haber unas 40 personas allí, pero de entre todas ellas destacaba una sola figura que no bailaba y sobre la que parecía girar todo el ritual, observándolo con satisfacción. Sobre él parecían converger todas las sombras proyectadas por las llamas, pues su color era negro como el carbón.

Podía tratarse de… ? no, no podía ser él…

Salimos de nuestro escondite armas en mano, dispuestos a terminar con aquella danza macabra, unos cuantos sectarios drogados y en trance no supondrían un problema. Después de que cayera el primero de ellos, la mayoría se daría a la fuga, así que había que centrarse en aquel extraño hombre negro.

Algunos sectarios empezaban a correr hacia nosotros gritando como locos, pero entre toda aquella marea de gente, él caminaba o más bien se deslizaba, mirándonos como diciendo “Para qué venís a molestar…” y empezó a sonreír mientras canturreaba, adoptando una mueca de satisfacción que empezó a crisparme los nervios. Y esa mirada, de una inteligencia muy superior, esa maldita mirada…

Oí los primeros disparos y tres sectarios cayeron al suelo mientras el resto seguía corriendo a nuestro encuentro. De pronto, el brazo que sostenía la escopeta de Randers se ennegreció y consumió, el grito de Norris hizo que me girara para ver como su pierna había sido amputada de golpe… miré al hombre negro y su sonrisa era más amplia aún; mierda, sí, era ÉL!

Grité a mis hombres que se olvidaran de los sectarios y abatieran al hombre negro, que ahora alzaba sus brazos al cielo y cantaba aún más alto… y abrimos fuego, hasta que cayó al suelo… cuando nos estábamos acercando, el cuerpo empezó a hincharse y temblar, hasta que reventó… y de aquella masa informe emergió, ululante, una colosal y desgarradora figura coronada por una especie de espantosa lengua roja… fue horrible intuir que aquella cosa se fijó en mi antes de desaparecer en el cielo sin más.

Dimitri.

© Chaosium Inc