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"Nadie puede imaginar la variedad de emociones que me arrastraban como un huracán en el primer entusiasmo del triunfo...prosiguiendo con mis cavilaciones, llegué a pensar que si podía otorgar vida a la materia inerte, podría con el tiempo, aunque entonces me resultaba imposible, renovar la vida en los cuerpos a los que la muerte había condenado a la putrefacción"
...

"En una lúgrube noche de noviembre llegué al término de mis esfuerzos. Con una ansiedad agónica, dispuse a mi alrededor los instrumentos que me permitieron infudir una chispa vital a aquel ser muerto, que yacía a mis pies.
Era la una de la mañana y mi candil estaba casi consumido cuando gracias a su tenue resplandor contemplé como los ojos amarillentos de mi obra comenzaban a abrirse, al mismo tiempo que inspiraba profundamente. Un movimiento compulsivo hizo mover sus extremidades"
Frankenstein por Mary Shelley


Illustration © Andrew Hall. ©2004 Chaosium Inc

Manufacturer: Grenadier
Serie: Nightmares.
Original name: The Main Monsters. Ref. 604a. [Mirliton NM024]
Painted: September 2010. Scale: 25 mm.
Sculptor: -


 
 
 



 
©2004 Chaosium Inc.
Más allá de las sombras

Por el pueblo hacía varios meses que corrían rumores, pero un servidor de la Iglesia como yo no había dado crédito a aquellos comentarios del pueblo llano y los consideraba simples supercherías. Pero lo cierto es que en ese tiempo se habían profanado varias tumbas y los cuerpos no habían vuelto a aparecer. No quise darle crédito, pero la curiosidad acabó por apoderarse de mí y hablé con varios feligreses para ahondar un poco en aquella macabra historia: todo parecía indicar que en la antigua mansión de los Shelley, abandonada desde hace décadas, tenían lugar ciertas actividades siniestras. Aún sin creerme del todo aquellos chismorreos fruto del imaginario popular, decidí acercarme a la mansión con la excusa de dar un paseo.

Aunque el día había amanecido despejado, la tarde se fue nublando y empezó a caer una fina lluvia, escasa para disuadirme de mi visita a la vieja mansión… aunque lo cierto es que su aspecto decrépito recortado contra un cielo oscuro y relampagueante, ofrecía una imagen inquietante y sentí como se me erizaba el vello de la nuca. Pero además… aquella claraboya inmensa desconcertaba a mi espíritu, qué hacía allí?

El interior se iluminaba fugazmente por los relámpagos, así que podía ver por dónde iba y me centré en el piso superior y en la obscena claraboya que me intranquilizaba… pero oh, Dios mío… no estaba preparado para aquello! Entre la aglomeración de trastos, probetas, libros, extraños líquidos y cables, sobresalía una especie de estructura metálica y lo que en ella descansaba… Señor… un cuerpo colosal permanecía allí atado con cinchas y cadenas, algunos cables salían de su cuello y de su tórax… qué aberración era aquella?

Luego pude ver tarros enormes rellenos de vísceras: hígados, pulmones, corazones, cerebros… todos conservados en formol, qué clase de pecados habían tenido lugar allí y qué había sido de aquellos pobres condenados!

De pronto un relámpago impactó en la claraboya y la descarga se transmitió por su armazón de hierro, iluminando con una luz azulada e intensa la estancia… pude ver como la electricidad descendía veloz por unos intrincados circuitos, como acumulándose y aumentando su intensidad y, finalmente, recorrían aquellos cables que iban a parar al cuerpo que reposaba en aquella especie de cama metálica… Y de pronto cobró vida! Aquel cuerpo inerte, aquel cadáver anónimo se convulsionó violentamente producto de la descarga eléctrica que la madre Naturaleza le enviaba desde los cielos para insuflarle el calor de la vida. Vi como sus brazos forcejeaban, vi como trataba de incorporarse, vi como su mirada brillaba y se clavaba en mí, vi como el flujo eléctrico corría por sus venas y vi como las cinchas de cuero y las cadenas no soportaban la fuerza titánica de aquel engendro…

No vi nada más, porque mientras corría hacia el pueblo pude escuchar una especie de grito quejumbroso y el sonido de cadenas cayendo al suelo...

Aquella vieja mansión de estilo victoriano escondía uno de los secretos más siniestros que jamás podía haber imaginado. Mi fe católica no me impedía concebir que pudiera haber vida más allá de la muerte, pero no así! Y aún resultaba más desconcertante y pecaminosa la febril idea de que el ser humano pudiera jugar a ser Dios y pretendiera emular al Señor y su divina creación, pero lo había visto… aquél muerto había vuelto a la vida!!!

Dimitri.


Illustration © Roberto Marchesi.
©2004 Chaosium Inc.