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"Shuffling towards him in the darkness was the gigantic, blasphemous form of a thing not wholly ape and not wholly insect. Its hide hung loosely upon its frame, and its rugose, dead-eyed rudiment of a head swayed drunkenly from side to side. Its forepaws were extended, with talons spread wide, and its whole body was taut with murderous malignity despite its utter lack of facial description ."
- H.P. Lovecraft and Hazel Heald, The Horror in the Museum.


"La gigantesca y blasfema forma de aquella cosa, no del todo la de un simio o ni tampoco la de un insecto, estaba arrastrándose en su dirección. La piel le colgaba suelta sobre el esqueleto, y su rudimentaria y arrugada cabeza de ojos moribundos se balanceaba de lado a lado como la de un borracho. Sus uñas estaban extendidas desde las garras abiertas, y el cuerpo entero estaba tenso de una malevolencia asesina a pesar de su falta total de expresividad facial.
Horror en el museo, H.P.Lovecraft y Hazel Heald.

Illustration © Lee Gibbons.
©1996 Chaosium Inc.

Manufacturer: EM4Miniatures.
Serie: Dunwich Detectives .
Original name: Dimensional Shambler attacking. Ref. 2012a / Dimensional Shambler walking. Ref. 2012b.
Painted: November 2007. Scale: 25 mm.
Sculptor: Josef Ochmann

 
 
Ref. 2012b
 
   
Ref. 2012a  
 
©2004 Chaosium Inc.
Más allá de las sombras
En esta ocasión me encontraba serpenteando por un espeso y antiguo bosque de abetos, tan caprichosamente dispuestos y apretados entre sí que nos obligaban a avanzar en fila india por donde ellos querían. El búnker de los Illuminati, supuestamente, esperaba al final de aquella maraña de árboles. El aire, espeso y húmedo, se pegaba a la piel.

El silencio era sepulcral, sólo roto por el roce de las agujas de los abetos en nuestras ropas. Miraba inquieto a todas partes, aquello olía mal; demasiada tranquilidad. Los rostros de mis compañeros, tensos y empapados de humedad, decían que no era el único preocupado.

Y de pronto sucedió; un grito ahogado a mi espalda, apenas tuve tiempo de verlo. Booker forcejeaba por soltarse de su abrazo en vano, pero aquel horrendo ser aparecido de la nada, hambriento, apretó aún más su demoníaco abrazo, clavando sus garras en su carne. No tuve tiempo de abrir fuego, cuando apunté, la criatura se desvaneció. Tal y como había llegado, silencioso y mortal, el Vagabundo se marchó a otra dimensión con su presa.

Dimitri
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Illustration © Lee Gibbons.
©1997 Chaosium Inc.