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Narrativa Completa
H.P.Lovecraft.

Primigenios.com - Home - Conan


Sabe, oh príncipe, que entre los años del hundimiento de Atlantis y las resplandecientes ciudades bajo los océanos, y los de la aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad olvidada en la que el mundo estaba cubierto de brillantes reinos como mantos azules bajo las estrellas: Nemedia, Ofir, Brithunia, Hiperbórea, Zamora,
con sus muchachas de oscuros cabellos y sus torres plagadas de arácnidos misterios, Zingara y sus caballeros, Koth, limítrofe con las tierras pastoriles de Shem, Estigia, con sus tumbas custodiadas por sombras, e Hirkania, cuyos jinetes vestían de acero, seda y oro. Pero el más orgulloso reino del mundo era Aquilonia, que reinaba soberana sobre el soñoliento oeste. Y allí
llegó Conan, el cimmerio, el pelo negro, los ojos sombríos, la espada en la mano, un ladrón, un saqueador, un asesino, de gigantescas melancolías y gigantescos pesares, para pisotear con sus sandalias los tronos enjoyados de la Tierra.

Las crónicas nemedias.
Robert E. Howard.


Craig Russell .2005.Conan y las Joyas de Gwahlur.

Manufacturer: Thunderbolt. Mountain Miniatures.
Serie: -
Original Barbarian and Lady. Order nº: 1001.
Designed by: -

Painted: August 2009.
Scale: 54 mm.


 
 
 
 

Conan cabalgaba pensativo a lomos de su semental pardo. El cimmerio, distraído, disfrutaba del calor de los rayos del sol que se colaban entre los árboles, calentando su piel curtida en mil batallas. A su lado, tintineaba la espada que había conseguido en Zamora, en las misteriosas estancias de la Torre del Elefante.

El peso del acero le reconfortaba, aunque sabía que el verdadero poder residía en la mano que lo empuñaba y, aún sin el acero, Conan era un enemigo terrible con las manos desnudas.

El olor de leña quemada lo sacó de su ensimismamiento. Desmontó y se acercó sigiloso; una hoguera humeaba cociendo un suculento jabalí. Cuatro vanires esperaban darse un buen banquete... de repente Conan se dio cuenta de que tenía hambre, mucha hambre. Aquel no era un manjar digno de cuatro bastardos de Vanaheim.

- Perros!! El León tiene hambre!! – dijo Conan saltando de entre la maleza.

El filo de su espada se recortaba amenazante y sus sombríos ojos reflejaban el fuego de la hoguera. Sonriente y desafiante añadió: Venid a por mí si os hacéis llamar hombres, tengo acero suficiente para todos, así que daros prisa para reconciliaros con vuestros dioses... CROM!!

Dimitri.

Ilustración de Cary Nord. Conan la Leyenda.